Hay algo que pasa en Lanzarote al caer la tarde que es difícil de explicar a quien no lo ha visto. El sol no se pone sobre un horizonte de agua limpia, como en cualquier otra isla. Se pone sobre campos de lava negra, sobre cráteres, sobre una laguna de color verde esmeralda que no debería existir. Y cuando los últimos rayos rozan todo eso, el resultado es de los que hacen que la gente pare lo que está haciendo y se quede mirando sin decir nada.
El atardecer en Lanzarote no es un momento del día. Es, en muchos sentidos, el mejor plan de la tarde. El que da inicio a la cena posterior, a la noche en la isla.
A qué hora es el atardecer en Lanzarote
Antes de elegir dónde verlo, conviene saber cuándo. En invierno el sol se pone entre las 18:00 y las 19:00 horas, y en verano entre las 20:00 y las 21:00. La primavera y el otoño son las mejores épocas para la calidad de la luz, porque el sol cae de forma más lateral, los colores duran más y el cielo hace cosas que en julio o en diciembre no hace de la misma manera.
Sea la época que sea, conviene llegar al sitio elegido al menos media hora antes. Los últimos diez minutos pasan muy rápido.
El golfo, el atardecer más fotogénico de la isla
El Golfo es un antiguo cráter volcánico que el mar fue erosionando hasta abrirlo por un lado, dejando en su interior una laguna de color verde intenso –el Charco de los Clicos- que contrasta con la roca negra y el Atlántico azul de una forma que no se parece a nada. Es territorio ganado al mar tras las erupciones de Timanfaya del siglo XVIII, y su orografía única, unida a su localización al suroeste de la isla, crea un escenario perfecto para ver el atardecer.
El sol cae exactamente en la dirección correcta desde aquí, hacia el mar, con la laguna verde en primer plano. Hay varios bares en primera línea donde quedarse con algo en la mano mientras ocurre. Es el sitio más buscado de la costa suroeste al caer la tarde, y con razón.
Los Hervideros, el atardecer que se escucha
A pocos kilómetros de El Golfo, Los Hervideros son algo distinto. El agua del Atlántico golpea la costa de Yaiza con cierta furia, colándose por los agujeros y las grietas de este laberinto de roca volcánica y creando bufaderos por donde el océano resopla.
No hay silencio aquí. Hay estruendo de olas, salpicaduras y el olor a mar concentrado que llega con cada golpe de agua contra la roca. Para quien quiere algo más que una imagen bonita -algo que también se sienta- Los Hervideros al atardecer es uno de los mejores planes que Lanzarote tiene guardados


Playa de Papagayo, el atardecer del sur
Las playas de Papagayo son las más famosas de Lanzarote, con su arena dorada, sus numerosas calas y su agua de color turquesa, y también por sus puestas de sol. Situadas en el sur de la isla, en el municipio de Yaiza, estas playas vírgenes forman parte del Parque Natural de los Ajaches.
El acceso requiere recorrer una pista sin asfaltar de unos 15 minutos con coche propio o alquilado, y hay que tener en cuenta que no todos los seguros de alquiler cubren esta zona. La luz del atardecer baña los acantilados dorados desde un ángulo que hace que todo parezca más cálido y más quieto de lo que es. Es el atardecer más tranquilo de la isla, ideal para quedarse más tiempo del previsto.
El Mirador del Río, el atardecer más alto
Ubicado en el extremo norte de la isla, el Mirador del Río es uno de los puntos más emblemáticos de Lanzarote. Diseñado por César Manrique, se sitúa a 400 metros sobre el nivel del mar y desde allí se ve el Archipiélago Chinijo extenderse hacia el norte con La Graciosa como protagonista.
Tiene un horario de cierre que varía según la época del año, así que conviene consultarlo antes de ir si la idea es quedarse a ver la puesta de sol desde dentro. Los alrededores del Risco de Famara -el acantilado que se extiende hacia el sur desde ese mismo punto- siempre están disponibles y sin entrada, con vistas equivalentes y el viento, el runrún del océano y la pared vertical salpicada de vegetación endémica haciendo el resto.
Las Salinas de Janubio, el atardecer más singular
Las Salinas de Janubio son las mayores salinas de Canarias, un tapiz de cuadrados geométricos con distintos tonos de blanco, rosa y ocre que al atardecer cambian de color a medida que la luz se desplaza. Cerca de las salinas está la Playa de Janubio, desde donde se ve el sol hundirse en el horizonte con el contraste de la arena negra volcánica. Es uno de los puntos menos concurridos de la costa suroeste y uno de los más interesantes visualmente, sobre todo en los meses en que la luz es más lateral.
Puerto del Carmen, el atardecer de cada día
No hace falta ir lejos. El Varadero de Puerto del Carmen, cerca del muelle de La Tiñosa, combina paisajes marinos con vida local. Los restaurantes y terrazas que bordean el mar ofrecen una vista directa del sol poniéndose sobre el océano. Es el atardecer cotidiano de la isla, el que no necesita planificación ni desplazamiento, el que aparece porque a cierta hora del día miras hacia el mar y el cielo ya ha cambiado.
Para quienes se alojan en los activos de Aylanz en Puerto del Carmen, este es el atardecer de referencia, el que puede verse desde la terraza, desde la piscina o caminando hasta el paseo en diez minutos. Hay noches en que no hace falta más que eso.